De aquellos fuegos, estas brasas

Las sociedades cazadoras-recolectoras del Paleolítico utilizaron las plantas que crecían en su zona de captación con múltiples fines: combustible, alimentación, materia prima, etc. De la Prehistoria, el uso de los vegetales que más evidencias deja es la leña para el fuego. La producción de fuego es una tecnología propia de los humanos, no hay ninguna otra especie que sea capaz de producirlo. Controlar y producir fuego significa limitarlo, significa, conocer dónde, cómo y qué se quema, eso es la pirotecnología. El fuego es irreversible y lo destruye todo, por eso conocer el proceso de combustión sería esencial para asar la carne, cocinar, endurecer la madera, mejorar la calidad de la talla del sílex, etc. El uso del fuego se diversifica y se especializa a medida que lo hacen las sociedades humanas. Alrededor del fuego se desarrolla la vida social y se transmiten los conocimientos.

En la Prehistoria, la recolección de leña sería una actividad cotidiana y recurrente, casi tan importante como la obtención de alimentos, en la que, además, podrían participar todos los miembros del grupo. En todos los yacimientos del proyecto han quedado abundantes restos de las actividades de recolección, uso y desechos de los vegetales. En todos ellos predomina el uso de coníferas (pinos y enebros o sabinas) como combustible. Su alto contenido en resinas volátiles facilita el encendido. En la Cova de les Cendres se ha conservado la madera sin carbonizar y carbonizada (a/b – Juniperus sp.), así como las hojas (c – Juniperus tipo sabina,) y las semillas de diferentes enebros (d – Juniperus oxycedrus y e – Juniperus sabina).

Martínez-Varea, C., Badal, E. (2017). Plant use at the end of the Upper Palaeolithic: archaeobotanical remains from Cova de les Cendres (Teulada-Moraira, Alicante, Spain). Vegetation History and Archaeobotany 27(1). Ver.